Sólo quiero un momento
Nada mas déjame decirte
Sólo quiero un instante
Nada más quiero besarte
Quise tu amor, nunca lo diste
Quise tu vida, me la quitaste
Quise tus sueños, los regalaste
Quise tus labios, lo rechazaste
Es esa la amargura que me diste ayer?
O es tu voz indicando al corazón?
Es la silueta de la muerte la que oigo cantar?
O es la amargura de no poder luchar?
Larga es la espera del amor, nada vale
Corto es el tiempo que dediqué en esta canción
De dudosa reputación es la amargura
Caluroso es el color de tu pasión
Más ahora que te veo
Deseo a tu vida lo mejor
Ahora que te amo quiero
Desearte lo mejor
sábado, 3 de octubre de 2009
A mis manos
Que empuñaron
Una vez
Un rosal
A mis dedos
Transpirados
Por el miedo
A equivocar
A mis uñas
Cortas por
El rocío de un
Vendaval
A ti manos mías
Que hicieron de
Este loco un poeta
De verdad
Las gracias te doy
Por regalarme
El sueño de tocar
A ti compañero
Del tacto
Te quiero entregar
Todos mis años
Llenos de felicidad
Gracias por estar
En este cuerpo
Tan cansado y
Gracias por
Escuchar a este
Intrépido cantor
martes, 7 de abril de 2009
A mi soberbio orgullo
Si un día aplasté a un colibrí
Que nadie lo sepa
, ¡¡Es mejor así!!
Si un día amé hasta matar
Fue por mis ganas
, ¡¡Dejemos de hablar!!
Si un día llorar te hice
Fue por mi culpa
, ¡¡Es mejor así!!
Si la razón te negué un día jamás perdón te pediré
Es por mi orgullo
, ¡¡No lo aceptaré!!
Si bastaba un beso para decir adiós
Es la gracia
, ¡¡Que Dios me quitó!!
Si con sinceridad he de decir las cosas
Olvídalo
, ¡¡El juego comenzó!!
Si con estos versos no te hago sentir mejor
Descuídate
, ¡¡Vendrá otro mejor!!
A mi conciencia
En el silencio de un verdadero silencio
Escucho la voz muda de mi conciencia
Que condiciona mi efímera ironía
A la inquietud de mi alma arcaica
Que se empeña en destrozarla y acabarla
Frágil y en duda pone mi probidad
Esta traicionera conciencia mía
Más de ella no puedo desertar
Pues Dios la ha escogido para mí
Y para llevarla toda la vida
Ya en estos momentos pasa inadvertida
Ante mis ojos mi mente y mis oídos
Ya mi cuerpo se acostumbrado a ella
Ya su profundo egoísmo
Más sabes conciencia mía
Que a pesar de todo serás
Mi única amiga y gran confidente.
PD: esto lo escribí un día en que mi conciencia me invito a cenar...
martes, 3 de marzo de 2009
El sonido
Esa noche descubrí mi pesadilla,
tomé el mejor bate de mi armario, me puse una chaqueta y mis pantuflas,
bajé con miedo las escaleras, busqué las llaves de la puerta y de inmediato me armé de valor. Estaba dispuesto a acabar con el maldito sonido que desde hace días interrumpía mis sueños.
Me asomé dos veces para estar seguro, apreté con fuerzas el bate y golpeé tan fuerte como pude a un pobre perro que paría bajo el umbral de mi propio hogar, tú hogar.
tomé el mejor bate de mi armario, me puse una chaqueta y mis pantuflas,
bajé con miedo las escaleras, busqué las llaves de la puerta y de inmediato me armé de valor. Estaba dispuesto a acabar con el maldito sonido que desde hace días interrumpía mis sueños.
Me asomé dos veces para estar seguro, apreté con fuerzas el bate y golpeé tan fuerte como pude a un pobre perro que paría bajo el umbral de mi propio hogar, tú hogar.
Tren de media noche.
Javier estaba de cumpleaños y su padre,
un hombre pobre y esforzado no sabía lo que regalarle.
Pensó en trabajar el doble para juntar unos pocos pesos,
pensó en no tocar el tema y agudizar el sentimiento
de nostalgia que invadía su corazón.
Cuando llegó el día del cumpleaños lo llevó a la estación más cercana,
cuando llegaron el padre le contó,
que su padre le había regalado una vez un tren muy especial,
¿sabes por qué?, porque era el único de media noche.
un hombre pobre y esforzado no sabía lo que regalarle.
Pensó en trabajar el doble para juntar unos pocos pesos,
pensó en no tocar el tema y agudizar el sentimiento
de nostalgia que invadía su corazón.
Cuando llegó el día del cumpleaños lo llevó a la estación más cercana,
cuando llegaron el padre le contó,
que su padre le había regalado una vez un tren muy especial,
¿sabes por qué?, porque era el único de media noche.
Venganza de moda.
Me levanté con gran nostalgia, ya sé, que ella no me ama.
Tomé un desayuno corriente, crucé la plaza a pie, en donde tantas veces la fui a ver. Rápidamente comencé a buscar y en cada esquina mi latido parecía explotar,
su pelo, su voz, todo me merecía, ya era hora de encontrarla escondida.
Fue cuando la divisé, ella no estaba sola, sino, más bien acompañada.
Grité su nombre y con espanto miré su cuerpo desangrándose con la bala que disparé.
Tomé un desayuno corriente, crucé la plaza a pie, en donde tantas veces la fui a ver. Rápidamente comencé a buscar y en cada esquina mi latido parecía explotar,
su pelo, su voz, todo me merecía, ya era hora de encontrarla escondida.
Fue cuando la divisé, ella no estaba sola, sino, más bien acompañada.
Grité su nombre y con espanto miré su cuerpo desangrándose con la bala que disparé.
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